octubre 20, 2019

Javier Pernía: “Yo no vengo a quitarte el trabajo, yo simplemente quiero trabajar para progresar”

  • Javier llegó hace dos años de San Juan de Colón. Actualmente ejerce como profesor de música y es contrabajo tutti de la Orquesta Sinfónica de Antofagasta.

 

Desde los trece años que a Javier Pernía le apasiona la música, ese entusiasmo preadolescente lo llevó a estudiar pedagogía en música y luego dirección orquestal.

Llegó a Chile con lo justo teniendo en mente la idea de radicarse en Santiago. Pero sus amigos le aconsejaron quedarse en Antofagasta, donde prontamente cumplirá dos años de haber dejado San Juan de Colón en Venezuela.

Vivió con ocho venezolanos en un departamento de tres habitaciones en el sector norte de la ciudad. Sin embargo, actualmente es contrabajo tutti de la Orquesta Sinfónica de Antofagasta y profesor de música en el Colegio Rendic.

¿Qué te motivó a dejar Venezuela hace dos años?

Una pregunta fuerte. La situación. Hubo un momento en que yo vivía bien, tenía un buen trabajo, un departamento, un auto, pero lamentablemente todo fue degradándose por la inflación.

Trabajaba en un colegio y en el Sistema de Orquestas de Venezuela. El Sistema es una escuela de músicos que educa a niños para sacarlos de la pobreza, provee instrumentos, paga los sueldos de los profesores y es bastante prospero.

Y con la situación actual ¿Todavía funciona?

Con más de algún traspié. Lo que pasa es que siempre ha estado financiado por el gobierno, independiente del de turno, ha sobrevivido más de 40 años.

Todo eso gracias a la figura del maestro José Antonio Abreu, él fue ministro de economía y de cultura en Venezuela. Creó el Sistema de Orquestas desde cero con 20 niños y 10 atriles, una cosa maravillosa que hasta el día de hoy está formando jóvenes a pesar de la crisis.

Hubo alguna situación determinante, en la que dijeras, esto es demasiado, me tengo que ir de Venezuela.

Un día vi a mi mamá desesperada, la encontré en la cama llorando porque no tenía plata para ir al mercado. Yo lo venía pensando pero no me atrevía, y ese fue como el disparo, la alarma que me dijo, tengo que salir adelante.

No me podía quedar más con los brazos cruzados. Mi papá y mi mamá, me dieron la educación, entonces tenía que buscar por ellos.

¿Trajiste a tus papás a Chile?

 No, mi mamá y mi papá tienen 74 años, entonces sería duro para ellos cambiar de entorno social. Me dan ganas de traérmelos pero creo que sería muy difícil.

¿Y cómo los ayudas?

 Enviando dinero, porque si uno ve el cambio de moneda, el dinero de aquí allá se cuadriplica. Un ejemplo, yo envío diez mil pesos y allá son 140 mil bolívares.

Volvamos a Antofagasta. ¿Cómo estás tú actualmente? ¿Cuánto te costó llegar al trabajo que tienes ahora?

 Bastante, fue fuerte porque primero estuve trabajando como garzón, pero gracias a dios tuve el apoyo de Carlos Wastavino, él me dio trabajo, incluso llegué a la entrevista de trabajo con miedo, porque era una cuestión totalmente distinta a la que yo me iba a enfrentar. Pero terminamos hablando de música y nada del trabajo (risas), al final me dijo que me iba a dar una oportunidad como operador técnico en Carwast.

Eso fue el 2017, y apenas tuve mis papeles comencé a moverme, en noviembre del año pasado tuve la oportunidad de postular al Colegio Rendic.

Algo que me ayudó demasiado fue estar en la Orquesta Sinfónica de Antofagasta (OSA), porque gracias a ellos armé mi red de contactos.

¿Cómo lograste entrar a la OSA?

 La primera vez que postulé como tenía bastante tiempo que no tocaba, no quedé, pero me siguieron llamando como músico extra. Fue maravilloso que siempre me tomaran en cuenta, y en el último concurso que hicieron en mayo de este año quedé.

¿Has vivido algún episodio de discriminación?

 Al principio cuando garzoneaba, con mis compañeros de trabajo, pero algo que aprendí con mi familia es que siempre hay que buscar la manera de hablar, de conversar con la persona para aclarar la situación. Yo no vengo a quitarte el trabajo, yo simplemente quiero trabajar para progresar, al final cerramos ese episodio tomándonos unas chelas (risas).

¿Qué opinas del éxodo de venezolanos? De que se vean familias completas pidiendo en la calle.

 Entiendo que para las personas que tienen negocios es difícil tener trabajando a un extranjero sin papeles, porque si no pueden pagarle imposiciones, de repente tienen que gastar más dinero en esa persona, uno entiende esa parte.

He visto mucha gente pidiendo en la calle, y yo me divido, porque es fuerte, quizás no tuvieron de otra pero hay que seguir buscando, hay muchas cosas que hacer, no tienes que quedarte con la primera puerta que te cierren. En Chile hay mucho trabajo, como para que te vengas de Venezuela a pedir plata.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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